MEJORES AÑOS COMO DIRECTOR DE ANTONIO AVERLY

LOS TALLERES DE FUNDICIÓN DEL CAMPO SEPULCRO, DESDE 1880

Antonio Averly decidió trasladar sus talleres al extrarradio de Zaragoza, dentro del Campo Sepulcro, en el mismo solar que había ocupado la fundición y talleres de la “Juan Mercer y Cía”, (Paseo María Agustín) que para esas fechas ya se encontraba en proceso de extinción.
Estos terrenos eran inmediatos a la estación del ferrocarril de Madrid, y una zona que por entonces constituía uno de los sectores de expansión urbana y empezaba a albergar a una parte de la industria Zaragozana.

El traslado se produjo ampliando los antiguos talleres de Mercier, con mas volumen de edificación y mejor comunicación, aumentándose la capacidad productiva. Se llevaron a cabo obras de desmonte y construcción de las distintas naves para después construir la vivienda que ocupa la fachada principal. La nueva factoría figuró en la portada de los periódicos de la época.

Hacia 1881 la fundición Averly empleaba ya a 120 obreros. La importancia que adquieren estos talleres además de por estos datos se pueden medir por el eco social que tuvieron. Como anécdota contar que en 1882 coincidiendo con las fechas de inauguración del ferrocarril de Canfranc y las celebraciones a que esta dio lugar, la fundición recibió la visita de los reyes Alfonso XII y María Cristina. para homenajearles se fundieron un par de bustos que hoy aun se conservan en los jardines de la casa.

Bustos de los Reyes Alfonso XII y Maria Cristina en los jardines de Averly

Bustos de los Reyes Alfonso XII y Maria Cristina en los jardines de Averly

La trayectoria ascendente de Averly le llevó en 1886 a abrir otros talleres de fundición en Bilbao: “Averly y Cía, Fundiciones y Construcción Mecánica del Nervión”, coincidiendo con el auge de altos hornos.

Desde 1880 y hasta principios del siglo los talleres acabaron de afianzarse totalmente y se llevaron a cabo los trabajos mas importantes de toda su historia, -veremos algunos de ellos en otras entradas- contando con varias secciones de trabajo como las de fundición de hierro y bronce, construcción de maquinaria de todas las clases y la de carpintería, locales todos ellos enclavados en una superficie de 18 mil metros cuadrados.

El personal aumentó considerablemente llegando en 1900 a contar con 200 obreros, además de ingenieros, delineantes, apoderado y cajero; aunque el personal técnico seguía siendo todavía de procedencia mayoritariamente francesa, poniendo de manifiesto la situación de retraso tecnológico imperante en nuestro país y la carencia de una infraestructura educativa en la formación de técnicos.

Antonio averly y el equipo de ingenieros de la fundición 1890

Antonio averly y el equipo de ingenieros de la fundición 1890

primer retrato plantilla averly

Primer retrato de la plantilla de Averly, en 1890, delante de la reja y el jardín, y antes de hacerse la residencia. Fotografia de: MARIANO CANDIAL / CARLOS BLÁZQUEZ

Trabajadores del departamento de Fundición y Construcciones de Máquinas

Trabajadores del departamento de Fundición y Construcciones de Máquinas, cuando Averly tenía ya más de 100 empleados, en 1901. Fotografia de: MARIANO CANDIAL / CARLOSBLÁZQUEZ

Es por ello que la trayectoria desarrollada por el ingeniero civil Antonio Averly puede servir de modelo del empresario emprendedor (que tanto escuchamos ahora) que vino a colonizar industrialmente nuestro país y que sin duda llenó un vacío que la débil clase burguesa local no ocupaba y cuyas causas han sido analizadas por los historiadores de la economía.

Tarjeta comercial de Antonio Averly, 1890

Tarjeta comercial de Antonio Averly, 1890

Ésta fue la etapa de la fábrica de mayor expansión nacional sin duda. Etapa bajo la direccion de Antonio Averly, para luego dar paso a sus hijos a partir de 1903, tras su partida de nuevo a Lyon.

Antonio Averly participó y fue reconocido en exposiciones nacionales e internacionales, participando en el desarroyo de proyectos completos y construcción de maquinarias para industrias como harineras, fábricas de papel y ladrillos, molinos, centrales eléctricas, elevaciones de agua, sierras de mármoles, prensas para discos de vinilo, raíles para tranvías, turbinas hidráulicas, fabricación de farolas, bancos, fuentes y demás mobiliario urbano.
Se constituye así, como la primera empresa aragonesa de su género y, para ciertas especialidades, como una de las más destacadas de España.

“El verdadero progreso es el que pone la tecnología al alcance de todos”. Henry Ford

Bibliografía

– La industrialización en Aragón, Francisco Javier Jiménez Zorzo
– Especialización flexible y empresa familiar: la Fundición Averly de Zaragoza (1863-1930) de: AGUSTÍN SANCHO SORA Universidad de Zaragoza
http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/aragon/averly-patrimonio-vivo-zaragoza-industrial_846345.html

OTROS SOCIOS ANTES DE CONTAR CON HORNOS PROPIOS

El problema que en sus inicios tubo Antonio Averly en Zaragoza, fue que no disponía de fundición propia y debía echar mano de otras empresas, es por ello que durante mas de 10 años los talleres de Averly dependieron de diversas casas de fundición del País Vasco, Cataluña y del extranjero.
Sin embargo Antonio Averly declaró que el año 1878 fue cuando adquirió desarrollo su industria. Es en estos años cuando se asocia a otros empresarios, alguno de ellos con fundición propia en Zaragoza.

“MERCER Y CIA” 1876-1880

Fue en 1875 cuando se constituyó en Zaragoza la sociedad “Juan Mercier y Cía”, con el fin de dedicarse durante 6 años a la fundición de todo tipo de piezas metálicas: columnas, tubos, balcones, rejas…

La nueva sociedad, no implicaba la disolución de los talleres de Averly (cada socio era libre de hacer fundir sus piezas donde le conveniese).
Ésta fábrica se situó en la Ronda del Campo Sepulcro, en la misma zona donde Averly se instalará en 1880 de forma definitiva.

AVERLY, MONTAUT, BARDEY Y CÍA

Averly constituyó en 1876 otra sociedad industrial “Averly, Montaut, Bardey y Cía” con el objeto de construir maquinaria de molinería, fábricas de harinas, etc. Cuyos almacenes se ubicaron en la C/ de la Torre 23, hoy en ruinas.

Pequeño cartel de maquinaria para molienda AVERLY MONTAUT Y GARCIA. Medidas:28 x 22 cm

Pequeño cartel de maquinaria para molienda AVERLY MONTAUT Y GARCIA. Medidas:28 x 22 cm

Características técnicas en el reverso del cartel. Medidas:28 x 22 cm

Características técnicas en el reverso del cartel. Medidas:28 x 22 cm

Junto a estas dos empresas, el negocio de los talleres de la C/ San Miguel se desarrolló de forma bastante próspera.

Fue en 1879 cuando Antonio Averly decidió trasladar sus talleres al extrarradio de Zaragoza, dentro del Campo Sepulcro, en el mismo solar que había ocupado la fundición y talleres de la “Juan Mercer y Cia”.
Este lugar era idóneo para el desarrollo de la fábrica ya que había acequias próximas para la producción de energía hidráulica y estaba muy cerca la estación de ferrocarril de Campo Sepulcro. El traslado permitió la modernización tecnológica de las instalaciones, el crecimiento de la empresa y la concentración de todos los procesos de producción, pues ahora sí contaban con hornos propios.
Y ahora si se abre la fundición Averly dónde hoy la conocemos, e iremos conociéndola mas en las siguientes entradas a este foro.

“Todo lo que hay de bueno en nuestra civilización es resultado del comercio, el clima, el suelo, la situación geográfica, la industria, la inventiva, el descubrimiento, el arte y la ciencia.”
Robert Ingersoll

Bibliografía
– La industrialización en Aragón, Francisco Javier Jiménez Zorzo
http://aritmodeboogie.blogspot.com.es/2014/07/averly-una-joya-del-patrimonio_13.html

LOS TRANSPORTES, ESENCIALES EN EL CRECIMIENTO INDUSTRIAL

No puede dejar de mencionarse el papel tan esencial que cumplían los diversos medios de transporte y comunicación en la vida de industrias de éste tipo.

ferrocarril

En España, como es sabido, la instalación de la red ferroviaria produjo un efecto de “arrastre” de otros sectores económicos, y principalmente la industria como es el caso de los talleres de Antonio Averly, facilitando su localización y surgimiento en ciertas zonas del país que hasta entonces se hallaban limitadas en su desarrollo y aisladas geográficamente por la carencia de adecuados y eficaces medios de transporte.
Fabricas como la que representa Averly sólo pueden entenderse desde esa perspectiva, y sin la llegada del ferrocarril no se hubiese producido su desarrollo de manera tan satisfactoria cómo lo hizo.

Si la S.M.A (Sociedad Maquinista Aragonesa), se desenvolvió en un medio sin dotación alguna de infraestructura ferroviaria como ya mencione en un post anterior, los talleres Averly sin embargo contaron, desde su fundación, con la posibilidad de beneficiarse de la recién estrenada red ferroviaria (entre 1861 y 1864), red que será la base de la expansión en sus negocios, pues mantenía comunicada la ciudad de Zaragoza con los principales núcleos industriales del país, como Cataluña y País Vasco
Así, desde 1861, Zaragoza verá llegar sucesivamente varias líneas ferroviarias desde dichas zonas industriales y extenderse luego a diversas Comarcas Aragonesas.

Como resultado de todo esto Zaragoza llegó a contar con cinco estaciones: Delicias (Caminreal), Norte (Arrabal), M.Z.A. (Santo Sepulcro), Utrillas y Cariñena, sobre las que se articuló la malla ferroviaria.

Ésto implicará un aumento del volumen productivo industrial y un acrecentamiento notable del radio de acción comercial de la fábrica a todas las provincias Españolas. En 1870 incluso se llegaron a grandes cantidades, como dato decir que llegaban a Zaragoza desde Barcelona, unos 50 mil Kg anuales de mercancías metálicas.
Pero no fue solo importante el ferrocarril, también la vía marítima tuvo un importante papel, principalmente desde el puerto de Marsella hasta los de Barcelona, Valencia y Alicante, ya fuese en barcos de vapor o en navíos veleros, necesitando estos últimos, quince días en realizar el trayecto.

Reparando locomotoras en los talleres de Zaragoza ” Campo Sepulcro” años sesenta.

Reparando locomotoras en los talleres de Zaragoza ” Campo Sepulcro” años sesenta.

También se empleó aunque de un modo mucho más escaso el uso en 1867 de la vía fluvial como medio de transporte.
Existe documentación que cita éste medio cuando se refiere al flete de dos barcos en el río Ebro, que sirvieron para hacer llegar algunos de los materiales necesarios en la construcción del puente metálico de Tortosa, cuyo ingeniero, Cornelio de Berque, era colaborador y corresponsal de Averly en el núcleo industrial de Barcelona

La ciudad no es una suma de piedras, sino una suma de individuos”

Philippe Starck

Bibliografía

NUEVAS OBRAS… EN TALLERES DE LA CALLE SAN MIGUEL

Sigamos conociendo cómo evoluciona la sociedad constituida entre otros, por Antonio Averly:

Los talleres de la Calle San Miguel (1864-1880)

La sociedad (S.M.A) se disolvió tras una serie de conflictos. Antonio Averly instaló en 1863 unos talleres de maquinaria en la Calle San Miguel, límite urbano de la ciudad. Estos talleres no contaban ni con fundición propia ni con turbina hidráulica, lo que dio lugar a que dependieran de fundiciones foráneas, con alguna de ellas llegó a establecer una larga relación, como “Pujadas e hijos” de Barcelona, es así como adquirió influencias Catalanas.
Averly dejaba a elección del fundidor Pujadas el alterar, según conviniese, la decoración o forma del modelo. Averly mandaba un dibujo esquemático donde especificaba grosor, peso y medidas de la pieza, dejando en cambio, esbozada la decoración.

Obra realizada por Averly en ésta época

Samaritana en plaza La Seo

Samaritana en plaza La Seo 1866

Uno de los modelos que se introdujo por vía de Pujadas fue la escultura-fuente llamada “La Samaritana”

Se trata de una fuente monumental que representa la Samaritana a quien Jesús pidió beber. La estatua representa une portadora de agua, de unos dos metros de altura y que vierte agua por dos cántaros.
Inicialmente estuvo en la plaza de la Catedral de la Seo, pero en 1960 fue trasladada a la Plaza del Justicia, donde se encuentra en la actualidad.

Estatua_de_la_Samaritana_(Zaragoza)

Samaritana en plaza La Justicia desde 1960

La estatua es de estilo neoclásico y está representada como una ninfa vestida con una leve túnica que recuerda las vestimentas grecolatinas.
El pilón de agua que la rodea fue en un principio de hierro, pero después de su traslado al nuevo emplazamiento de la Plaza del Justicia, fue sustituido por uno de cemento, que es el que conserva en la actualidad.

Samaritana frente a los balcones del Arzobispado 1866

Samaritana frente a los balcones del Arzobispado 1866

Antonio Averly mantuvo contactos con casas Catalanas y Francesas lo cual permitía a los talleres ofrecer al mercado Zaragozano y Aragonés una amplia variedad de máquinas y servicios para la agricultura, industria, infraestructura urbana, hogar y otros, que gracias al recién instalado ferrocarril podían llegar a numerosos puntos del país.

Los transportes siempre jugaron un importante papel para la factoría, hecho muy importante que trataré en otra entrada del blog mas rigurosamente.
El ferrocarril unió Zaragoza con otros núcleos industriales de Cataluña y el País Vasco, con el consiguiente aumento del volumen industrial y del radio de acción comercial de la fábrica a todas las provincias españolas.

En aquella primera época del taller se dio trabajo hasta a 16 obreros, un capataz, un contramaestre y un contable. Averly se ocupaba de los dibujos, viajes y dirección general de todo el negocio, el cual estuvo en crecimiento constante. La época de 1875 fue particularmente próspera por la gran cantidad de muelas de molinos que se instalaron.

El primer ayudante en los trabajos de proyección e ingeniería que Antonio Averly contrató fue el ingeniero civil Jules Foucault, en el año 1870, que permanecería en los talleres hasta principios del siglo. Con posterioridad se incorporó al equipo técnico el Ingeniero Catalán Enrique Sagols, para ocuparse como dibujante, especialmente para viajar, recoger datos de edificios y llevar los libros de cuentas, de salidas, de maquinaria, jornales y trabajos de los operarios.

Sin embargo aun hay que esperar a la década posterior cuando adquirió mayor desarrollo su industria. Averly formó parte de otras sociedades y poco a poco dejó de depender de otras casas de fundición del País Vasco, Cataluña y del extranjero.

“En ciudades y países la gente es distinta y hace a las ciudades distintas. La ciudad es así porque su gente es así.”
Clorindo Testa

SE INICIA LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL EN ZARAGOZA

¿De que manera se estableció la fábrica Averly que hoy conocemos en Paseo María Agustín?¿Fue fácil la implantación de la industria en Zaragoza? Por su puesto ha tenido un recorrido, que sería interesante conocer.
Algunas de éstas preguntas nos surgen si nos planteamos cómo se implantó ésta fábrica en Zaragoza y como abrió camino a la aparición de la industria en Aragón. Para ello es necesario conocer el marco histórico en que se encontraba Zaragoza.

A lo largo del siglo XIX la economía aragonesa fue sobre todo agraria, la mayoría de las fábricas estuvo dedicada a la transformación de productos agrícolas. Pero, poco a poco, el sector industrial iba a ir avanzando.

Fue en la década de 1850 aproximadamente cuando el gobierno español da ciertas facilidades a la inversión foránea. Vinieron a Zaragoza algunos emprendedores extranjeros (sobre todo, franceses) que confiaban en las posibilidades de desarrollo futuro que ofrecía una tierra industrialmente «virgen» para decidirse a materializar sus proyectos.

plano zaragoza de 1850

plano de Zaragoza de 1850

La Sociedad Maquinista Aragonesa (S.M.A) (1853-1864)
Es por ello que en 1852 llega a Zaragoza Antonio Averly con la finalidad de ocuparse como ingeniero en la S.M.A (Sociedad Maquinista Aragonesa), comienza entonces a arrancar la industria en Aragón (algo tardía en comparación con el resto de España), ésta es la primera empresa de fundición que se instala en la región.

La Sociedad Maquinista Aragonesa (S.M.A) (1853-1864)

Antonio Averly, ingeniero civil procedente de Lyon constituye en enero de 1853 la S.M.A junto a otros socios.
La sociedad instalará sus talleres de fundición y construcción de Máquinas en Torrero, junto al molino de Baranda, bajo la razon social de “Julio Goybet y Cía”. La fábrica utilizaba energía hidráulica gracias al caudal de agua proporcionado por la acequia de San José y contaba con varios edificios cuyas funciones eran: almacén, carpintería para modelos de fundición, talleres de tornos, talleres de fundición de hierro colado, bronce y fraguas.

Algunos de los objetivos principales de la S.M.A fueron llenar el vacío existente en la actividad productiva y a la vez se convirtió en pionera de la Industria Aragonesa de transformaciones metálicas, todo ello en un contexto complicado ya que hasta entonces las comunicaciones de Zaragoza eran difíciles de mantener pero no a partir de su llegada ya que en la S.M.A se construyeron las máquinas y los materiales de los ferrocarriles que se trazaron hasta Zaragoza, con el objetivo de evitar las pérdidas de dinero y tiempo que resultaban al dirigirse a las fundiciones Catalanas o extranjeras.

El impacto de esta fundición debió ser muy grande si se tiene en cuenta que contaba con medios de producción de igual nivel técnico que sus homólogas en Francia (entonces situada en la vanguardia de la ingeniería y desarrollo industrial), y la nula competencia que aquí tenía.

Sin embargo ésta sociedad se disolvería en 1863 aproximadamente, a lo que Antonio Averly instala otros talleres por su cuenta, todavía no son los definitivos.

Obra realizada por S.M.A

Como curiosidad comentar que son poco conocidas la serie de obras que ésta empresa pionera llevó a cabo, sin embargo si se sabe con seguridad que fue en esta época en que se construyó el chapitel de La Seo

Fue en 1850 que un rayo incendió y arruinó el chapitel de la torre campanil de La Seo, matando además al campanero. Hasta 1861, no se colocaron los andamiajes que permitirían colocar el nuevo chapitel fundido en los talleres Julio Goybet y Cía de Zaragoza bajo la dirección de Antonio Averly.

La Seo sin chapitel

Torre de La Seo sin chapitel. Fotógrafo: Mariano Júdez y Ortiz, Año 1859 Albúmina sobre papel.

Plaza de la Seo y su Chapitel

Torre de La Seo con chapitel

 “Ciudad no consiste en las casas, los pórticos, ni las plazas públicas: los hombres son los que la forman.”

Eugenio Espejo